receta caldo gallego

Caldo gallego

El caldo gallego es un plato tradicional de la cocina gallega, originario de la región de Galicia, en el noroeste de España. Este sabroso y reconfortante caldo se ha convertido en un ícono de la gastronomía gallega y es muy apreciado tanto en España como en otros lugares del mundo.

El caldo gallego es una sopa abundante y nutritiva que combina ingredientes como la carne de cerdo, como el lacón o el tocino, con legumbres, como los grelos o los nabizos, y verduras, como las patatas o los repollos. La cocción lenta de estos ingredientes durante horas permite que los sabores se mezclen y desarrollen, creando un caldo aromático y delicioso.

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Si te encanta el caldo gallego y estás buscando recetas similares, puedes explorar otras sopas tradicionales de la cocina española, como el cocido madrileño o la fabada asturiana. Estos platos comparten la misma pasión por los ingredientes locales y la combinación de carnes, legumbres y verduras para crear platos sustanciosos y llenos de sabor. Además, puedes experimentar con diferentes variaciones de caldo gallego, como agregar chorizo o añadir más verduras de temporada para darle un toque personalizado a esta deliciosa sopa.

Ingredientes:

  • grs. alubias blancas (250)
  • manojo de grelos (tallos del nabo) (1)
  • grs. de patatas (300)
  • hueso de jamon (1)
  • sal
  • grs. manteca de cerdo rancia (30)
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Preparación:

Se ponen las judías en un puchero con agua fría y el hueso de jamon. Cuando el agua empiece a hervir, añadimos la manteca, y lo dejanmos cocer durante una hora y media.

En una cazuela aparte, que contiene agua hirviendo, echamos los grelos limpios y cortados; cuando el agua vuelva a hervir, se retiran y se les echa agua fría por encima. Después escurrimos los grelos y los metemos en el puchero junto con las patatas, que deben estar peladas y troceadas.

Por último, echamos sal y dejamos seguir cociendo hasta que todo esté tierno. Ya está listo para servirlo, pero una ventaja de este caldo gallego es que podemos guardarlo de un día para otro. Incluso se dice que recalentado está más rico que recién echo.

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